Biografía

Sin que me preguntasen si estaba de acuerdo o no, nací en una isla canaria, española en una época en la que triunfaban las patillas y los pantalones de campana. No tardaron en meterme en un colegio público con nombre de General muy conocido. Allí conocí la calle. Fuera daba raquetazos en el club de tenis de la esquina. Luego vino el baloncesto y yo solo quería ser Larry Bird. Mientras tanto devoraba aquellos libros de “Elige tu propia aventura”, aunque era El pequeño vampiro el que hipnotizaba mis tardes. Mi primera calada fue un Krüger o tal vez un Coronas. Solía tener un Ron Arehucas en mano, hoy se impone el finolis Gin-Tonic.

Me gustaban las rubias. El primer desamor me lo endilgó una morena. El primer beso tardío, también lucía pelo oscuro. Bobby Fischer es el único culpable de mi obsesión adolescente por el ajedrez. Durante un tiempo solo vi cuadros y caballos. Y algún alfil. Desesperados, mis padres me mandaron a Irlanda a ver si se me pasaba y allí me apunté en un club de ajedrez el primer día… El destino (eufemismo de broncas caseras) me condujo a la Universidad de Granada, donde me reconcilié con una luz y los atardeceres.

Cerca de la Alhambra me rodeé de libros, a boli y papel surgen los primeros relatos, unos cuantos poemas. Quise cambiar el mundo y todo eso y fundé Achitacande, una ONG cultural y ambiental. Recibí alegrías y palos de remo: un curso acelerado de la especie humana. Salí de Granada con un título de nombre Ciencias Políticas y Sociología, un auténtico jeroglífico para el mercado laboral español. Por eso trabajé en una bodega, a lomos de una moto vespa repartí pizzas en Londres, fui presentador de una tele local…

Salté a Madrid para estudiar un Máster de Medio Ambiente, a ver si así… Pateé punta a punta la capital, dormía casi en el Círculo de Bellas Artes. Di con mis huesos en la Escuela de Escritores de Madrid y allí Javier Sagarna me lo reveló: la escritura no es un pasatiempo, amigo. Entonces empiezo a darle caña. Disfruto con Cortázar, Faulkner, Joyce, Saramago, Carver, Salinger, o Valle-Inclán, me aburro con Goethe, Duras… En 2006 nace mi primer blog.

Pero el estómago no se va de vacaciones y por ello viajé a Bruselas para enrolarme en la Comisión Europea. Allí dirigí el periódico de los becarios y luego saboreé el beso ácido del desempleo. Pero la vida seguía: aprobé una oposición para trabajar en el Servicio Exterior de la UE en 2010.

Ahora sí que se abría el mundo hermano. Fui a los sitios donde no quería ir nadie. Primero África, cuatro años en Liberia, país devastado por una guerra civil. Más tarde marché al Pacífico sur, a la tribal Papúa Nueva Guinea para ser exactos. Fueron años de muchos aviones, pisé países tan raros como Guinea Conakry, Burkina Faso o Corea del Norte… De esos lugares vine con una certeza y 223 preguntas. Vendí la tele. Ya no leía tanto los periódicos.

Mientras tanto escribía siempre con la lengua fuera y escuchando esa voz. Me hice llamar de varias formas. Nuno Cobre fue el seudónimo con el que escribí www.laspalmerasmienten.com, mi blog más ambicioso. A partir de ahí empecé a colaborar con El País. También escribí para Mundo Negro, Vozed y muchos más…

Un día me di cuenta que me estaba creciendo la barriga y sentí miedo de tener la vida resuelta. Mortal ausencia del vértigo. Miles de caminatas en la playa me obligaron a escuchar esa voz, “es el momento de hacer lo que deseas, escribe tío, escribe”. Era esa misma voz que celebraba la muerte, “¿acaso no es maravilloso saber que uno se irá un día para convencerse de una vez de lo que realmente debe hacer?”.

De ahí que ahora solo viva para la literatura, desarrollando probablemente el síndrome de Asperger literario… si es que existe. Ultimo así mi primer libro de relatos y practico el ‘canibalismo’ en esta web: ni tenedor ni cuchillo uso a la hora de reseñar libros, narro además mis curiosos viajes por el mundo. También me da por reflexionar sobre lo que creo ver, pero tal vez sea un ciego con ojos prestados. Adoro las resonancias magnéticas, por eso también entrevisto a mis semejantes. Bienvenido a mi web, ésta es tu casa y gracias por acompañarme en la aventura de haberlo dejado todo para escribir.

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